Música: B'z - Kairaku no Heya
Estado: Happy!~ ^^
Wii!! acabo d eterminar un examen y ya salí xD, así que publicare varias cosas!~
Titulo: Noche de Insomnio.
Pareja: Kao x Nao.
Resumen: Las pesadillas de Nao no lo dejan dormir. ¿Las amenazas son buenas en eso?
Dedicatoria: A mí xD porque YO lo valgo!
Era de noche y llego cansado, muriendo de sueño, su cabeza le dolía de escuchar discutir a sus amigos, Die que no se callaba, Toshiya molestando a Shinya, y este mismo lanzándoles las baquetas sin remordimiento. Caminando a su cama recordaba su día, solo de volver a tener en la mente cuando a Kyo le había caído la baqueta le estaban dando escalofríos, después de eso todo se había vuelto un caos, un caos que le había costado controlar demasiado.
Todos estaban cansados, la presión comenzaba a vencerlos y sus horas de sueño se iban haciendo menos, pero estaba feliz de estar en casa, de dormir al menos dos horas antes de regresar a la disquera a lidiar con esos niños en cuerpo de adultos que a veces eran sus compañeros. Se acostó en su cama, las luces apagadas, no se quito la ropa ni nada, simplemente abrazo a la persona dormida a su lado, deseando caer también rendido al sueño fácilmente, deseando no más insomnio, no ese día en que necesitaba dormir.
Se removió un poco, no deseaba bajo ningún motivo despertar al hiperactivo, de sólo pensar eso quería llorar. Cerró sus ojos y empezó a soñar, sentía su cuerpo relajándose , fundiéndose con la calidez de la cama, su mente comenzaba a volar libremente... demasiado perfecto, demasiado hermoso para ser verdad....
—Kao... ¿estas dormido?.— pregunto tímidamente el chico a su lado
Quiso llorar, o incluso reír de forma desquiciada, pero lo único que pudo hacer fue hablar de forma calmada, esperando que su amado se durmiera.
—Sí, estoy despierto, ¿qué sucede Nao-chan?.— preguntó
—No es nada... sólo.— dudó un poco, temiendo la reacción del mayor.
—Dilo, estoy calmado y te escucho atentamente.— alentó con paciencia, sus ojos se cerraban por inercia.
—No puedo dormir, tuve un mal sueño.— murmuró avergonzado, y al no obtener respuesta golpeó suavemente el hombro de su novio. —¡Kaoru!.— gritó.
—Lo siento, perdón...— abrió los ojos rápidamente, avergonzado. —¿Qué clase de pesadilla?.—
—Había muertes Kao.—
—No más películas de horror.— decidió. —Ahora duérmete.—
Nao cerró sus ojos y trató de conciliar el sueño, pero cada que cerraba sus ojos veía horribles figuras apareciendo frente a sus ojos, caras deformes y personas con huesos salidos del cuerpo y pedazos de piel colgándole, con las cuencas vacías.
Se despertó, y se dio cuenta de que ya era tarde y no había nadie en casa, no hizo ningún comentario, sabía que Kaoru estaba muy estresado últimamente como para levantarlo y esperarlo para desayunar. Suspiró de forma resignada, no le quedaba de otra.
Llegó al edificio de la PSC y encontró todo sumido en un silencio poco habitual, uno intranquilo y lleno de pesadez. Sentía que respirar le costaba, como si algo le oprimiera los pulmones. Sentía su cuerpo temblar, pero seguía caminando, se sentía pesado y aunque quería sentarse solo seguía caminando por los cada vez más largos e interminables pasillos de la compañía.
—¡Tora!, ¡Shou!, ¡Saga!, ¡Pon!.— les llamó a voces a sus compañeros, pero estos no le respondían, ¿sería acaso una broma?. —¡No es divertido, salgan ya!.—
Por fin pudo situarse frente a la puerta del estudio de grabación, algo le decía que no abriera la puerta, que la dejara cerrada, pero su cuerpo no le obedecía, giró la manija y empujo la puerta, sus ojos se abrieron al punto de dolerle de impresión, su corazón latiéndole como si quisiera salirse de su cuerpo.
—Na...o.— gemía dolorosamente el cuerpo del bajista, tirado en el piso lleno de moretones, empapado en sangre y con varias cortadas en la cara y cuerpo, la ropa parecía más bien harapos intentando cubrirle algo, y a las habilidosas manos de Saga le faltaban dedos.
—¡Sa.. Saga-kun!.— el sudor frío descendió por el rostro del baterista, y un escalofrío le recorrió la espina dorsal cuando sintió algo viscoso subirle por los pies, viajando por su pierna deteniéndose en sus muslos. —To... Tora.—
Frente a él se encontraba quien fuese su amigo, con la mitad del rostro quemado, pudiéndosele ver totalmente los tejidos internos, la carne viva moviéndose de forma asquerosa, contaminándose al exponerse, trató de hacerlo hablar, con miedo, sólo para descubrir que le habían arrancado la lengua, y todo su cuerpo estaba lleno de pequeños agujeros con agujas chinas dentro de él, en la parte del hombro, cuando lo movía Nao pudo percatarse del hueso sobresaliente, crujiendo mientras se exhibía de frente a él.
Con miedo salió corriendo de ese lugar, sus manos, su cabello, todo él estaba manchado de sangre, y se desprendía un hedor a carne descompuesta, entro al baño, asustado, se paro frente al espejo y comenzó a llorar, pero sus lagrimas eran de sangre escurriéndole de los ojos, se asustó, pero no se comparó al horror que sintió cuando las huesudas manos sin piel de Hiroto y Shou se acercaron hasta el cuerpo fuertemente amarrado de Kaoru, lo mordieron, arrancándole la piel y escupiéndola, arañando los tejidos internos del estomago, sacándole las tripas...
—¡KAORU!.—
El grito lo hizo saltar de su lugar, miró a todos lados sobresaltado, su corazón palpitaba con fuerza, tanta que le dolía el pecho. Observó el cuerpo de Nao temblando, estaba despierto con los ojos perdidos en un punto fijo de la habitación, hipando sin control.
—¿Naoyuki?.— susurró tocándole el hombro, ante el toque del mayor Nao se lanzó a sus brazos.
—¡Kaoru, estas vivo!.— grito en medio de las lagrimas, con la voz en llanto. —Kaoru.— escondió su cabeza en el pecho del líder, abrazándolo con una fuerza descomunal, haciéndole daño al guitarrista. —¡Estas vivo, estas bien!.—
Kaoru estaba confundido, y como pudo se libró del abrazo asfixiante que le propinaba su adorable amante, lo miró como tratando de examinarlo, pero al verse fuera del calor del mayor Nao se puso histérico, llorando y gritando que Shou y Hiroto debían soltarlo, lloraba preguntando dónde estaba Kaoru. Lloraba y suplicaba que lo dejaran en paz.
—¡Naoyuki!.— el grito molesto y amenazante hizo a Nao mirarlo con los ojos ahogados en llanto contenido.
Extendió los brazos recibiendo el pequeño cuerpo de Nao, abrazándolo con fuerza mientras este simplemente buscaba el cuidado del mayor.
—¿Qué te sucede Yuki?.— preguntó en forma de regaño mientras le acariciaba los cabellos.
—Saga-kun y Tora-kun... estaban deformados, mutilados, muertos en vida. Sus caras eran horribles, y me perseguían, y Hiroto y Shou comenzaban a comerte, sacándote todo frente a mi...— lloró mientras contaba, demasiado asustado, lo había sentido tan real.
Kaoru sintió esa vena furiosa en su cabeza creciendo más y más. Recordaba haberle dicho a Nao que no viera esa clase de películas cuando tuviera mucho trabajo, el cerebro no las relacionaba bien, eran dañinas, pero no, como siempre Nao le quería llevar la contra y hacer su bendita voluntad, ¡y ahí estaba el resultado! ¡él, tenía que hacerla de niñera de su lloroso novio!. Suspiró con frustración, en ese momento se le hacía demasiado cruel decirle que dejara de llorar y se pusiera a dormir, que lo dejara dormir en paz a él al menos. Sería demasiado cruel, aunque Nao se lo mereciera.
—¿Qué te dije de esas películas?.— susurró, el hecho de que no fuera cruel no significaba que no estuviera molesto. ¡Por dios se moría de sueño!, una noche más sin dormir y estaba seguro que su cuerpo no aguantaría, una hora o dos no eran vida.
—Nada...— dijo separándose del mayor de forma orgullosa, limpiándose las lagrimas. —Yo se que veo y que no.—
Kaoru tuvo que respirar varias veces, ¡Niño engreído y mimado! Gritaba su mente, como si él no fuese uno de los principales culpables de eso, siempre le consentía todo. Sin embargo su corazón, sí, esa parte que le recordaba lo mucho que amaba a ese chiquillo le decía ¡No lo regañes, espera a mañana! Eran como ambas conciencias de Kaoru, y en ese momento no sabía si deseaba gritarle el poquito de tiempo que le quedaba para dormir, o no dormir nada y hacerlo sentir bien. Ninguna le gustaba porque en ninguna podía seguir durmiendo.
—Bien, pues si no es nada vuélvete a dormir.— dijo molesto. ¡Culpa de la falta de sueño!. —Pero si vuelvo a escucharte gritar te saco ¡entiendes!, ¡TE SACO DE AQUÍ!.—
Nao abrió mucho sus ojos, mientras mordía sus labios y hacía una señal afirmativa con la cabeza, las lagrimas siguieron escurriendo por su cara, su voz le tembló cuando quiso remediar lo que había dicho, él sabía que Kaoru no estaba demasiado paciente en ese momento.
—¡Eres malo Kaoru!.— hizo un puchero. —Sueño que te matan, y me alegró que sea un sueño, despierto asustado y ¿qué haces?, ¡sólo gritarme!.—
—Yo no te obligue a ver lo que viste, no es mi culpa.— dijo resentido. —Así que si no admitirás tus errores, es mejor que te calles y te duermas, hoy no tuve un buen día y quiero y necesito dormir, ¿sabes que es necesitar eso?.— Nao asintió. —¡Entonces déjame dormir de una vez! Porque como no lo consiga lloraras toda la semana Yuki.—
El tono con el que le habló había sido duro, y Nao sabía que hablaba enserio y no sería la primera vez. Se abrazó asimismo pero sentía frío y Kaoru ya se había dispuesto a dormir, suspiró, se sentía tan sólo y tan triste, pero tenía miedo de levantar a Kaoru, ya tenía la experiencia suficiente como para saber que cumplía lo que decía, desde amenazas hasta sorpresas.
Siguió sollozando, tratando de hacer el menor ruido posible, afuera había comenzado a llover y los truenos y rayos caían con mucha fuerza, el ruido era ensordecedor, uno de ellos lo hizo gritar cuando estaba durmiéndose, se tapó la boca temblando como un niño asustado, miró la figura de Kaoru quien le devolvía la mirada furioso, estaba apunto de levantarse lo cual aterró a Nao, sabía que pasaría si Kao se levantaba molesto, y no era nada bueno para su sentido de conservación.
—Kaoru... perdón.— susurró sujetándole de la camisa, bajando la mirada. —Tengo miedo, lo que soñé me asustó. Es vergonzoso decirlo, no te levantes por favor.—
El mayor suspiró, no sabía si mentía o si decía la verdad. Se quitó las manos de la cintura y se acercó al cuerpo de Nao, abrazándolo entre sus brazos.
—Estas helado.— dijo como si no le importara.
—Tengo frío...— dijo bajito.
Kaoru cubrió a ambos con una manta, 4:30 a.m. señalaba el reloj. No dormí esta noche, pensó el guitarrista mientras besaba el cuello de su amante, después lo mordió con fuerza haciéndole soltar un grito de dolor puro, sin mezclarse con placer alguno.
—¿Por qué?.— preguntó tratando de sonar inocente. No funcionó.
—Duérmete, estaré despierto incluso cuando duermas, cuidare esos sueños locos que tienes.— le beso la frente al tiempo en que le pellizcaba el muslo derecho.
—¡Auch! Dolió Kao-Kao.— dijo en un gimoteo.
—De eso se trata, es tu castigo por no hacerme caso y no dejarme dormir ni una hora.— volvió a pellizcarlo. —Mañana tirare esas películas que viste, y si escucho una sola queja, los pellizcos serán lo más suave que hayas sentido en comparación a lo que te haré ¿entendido?.—
—Sí Kao-chan.— dijo de forma sumisa, al menos esa noche podría dormir en su cama con Kaoru, y ya mañana vería si podía convencerlo de no tirar nada.
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